Déjame entrar está basada en el best seller ‘Låt den rätte komma in’ (‘Let the Right One In’), de John Ajvide Lindqvist, sin duda se trata de una de las sorpresas del año y a su vez que renueva la visión sobre el mundo de los Vampiros… Si, esos seres nocturnos que gracias a desaciertos literarios y cinematograficos probocados por determinada saga, son ahora catalogados como eternos adolescentes insulsos y Emos (si, estamos hablando de vos Edward) de esta manera la reivindicación de los No Muertos -otrora tan prestigiosos en el ámbito de la literatura y el cine- llega desde Dinamarca con estos adorables y temibles “Chupasangre Kids” que se plantea como una razonable opción.
El realizador Tomas Alfredson, establece con “Déjame entrar” una película cautivante, con la sustancia necesaria ser una obra de culto del cine fantástico, en la que destacada su audacia y atrevimiento al desligarse de todo los elementos y tópicos recurrentes en el genero del vampiros -como las estacas de madera, el ajo y las cruces- lo que no quita que esto no sea una notable película dentro del genero.
‘Dejáme Entrar’ es una historia de amor infantil y perversa (Eli es una niña vampiro y Oskar un niño incomprendido) que se mancomunan en su condición de marginales en una sociedad que les ha quitado el derecho a sentir toda manifestación de comunicación, contención, y afecto familiar, para estar sometidos a un constante rechazo general y el acoso escolar… tópicos mas perturbadores y violentos que el mas elaborado festival gore en pantalla.
Alfredson se vale de una narrativa decididamente poética para entregar una historia romántica en la que prevalece la amistad y la lealtad. “Déjame entrar” es una historia de amor –a su vez una obra admirable y terrorífica- presentada como una lección magistral de simplicidad y estética, que encuentra el equilibrio necesario para no alejarse en ningún momento del género fantástico, pero que resulta mas impactante y efectiva que cualquier ampuloso relato de sofisticados romances entre vampiros posmodernos que brillan a la luz del sol.
The Road.
Int: Viggo Mortensen, Robert Duvall, Guy Pearce y Charlize Theron.
Dir: John Hillcoat.
Música: Nick Cave y Warren Ellis.
Por Javier Califano.
Rara vez es unánime la voz de la crítica especializada en una (no tan recurrente) comunión con los entusiastas del Séptimo Arte, afirmando que “The Road/ La Carretera” es una de las mejores película que veremos durante el 2010.
En un desolado futuro el hombre ha perdido su condición de ser, le pesa, deja atrás su humanidad junto con el recuerdo de lo vivido, por resultarle una carga insoportable a cada paso. Pero hay hombres que portan una llama interna única y son los que siguen adelante, allá lejos en el camino. Son tiempos difíciles en donde un hombre (Viggo Mortensen) atraviesa la carretera junto a su pequeño hijo, arriesgando todo en consecuencia del único instinto intacto, la protección paternal.
“The Road” está basado en la novela de Cormac McCarthy (“No country for the old men”), que nos presenta una distopía futurista y post-apocalíptica en donde un padre y su hijo recorren 'La carretera' hacia la costa para buscar un lugar seguro en el que vivir. En su viaje se encontrarán con los pocos seres humanos que quedan, la mayoría de los cuales se han vuelto locos o se han convertido en caníbales. La novela presenta muchos puntos en común con ‘Soy Leyenda’, de Francis Lawrence (que transpuso la novela de Richard Matheson), pero las diferencias principales radican en la pluralidad de protagonistas, y que la única manera de mantenerse con vida es el movimiento migratorio permanente, a diferencia del ostracismo como opción de supervivencia visto en el film protagonizado por Will Smith.
Mas allá de lo que pueda parecer “La carretera” no es un Road Movie, sino un film de éxodo, en el que tramo a tramo se siente el pesar y penar por dejar todo atrás. El film de Hillcoat esta volcado a una narración de estilo naturalista, el cual se limita a describirnos las acciones de los personajes. En el argumento nunca se presenta la subjetividad implícita que manifieste los sentimientos del dueto de protagonistas, no hay relatos en off, no hay un narrador, por lo tanto el espectador nunca penetra en las mentes de los personajes, sólo los observa.
En cuanto a la obra literaria que inspira al film, McCarthy reconoce que su libro 'Blood Meridian' trata sobre lo peor en la naturaleza humana, mientras que “The Road”, por más de estar desarrollada en un terreno hostil, indaga sobre lo “mejor” del género humano… El sacrificio, por cumplimiento de la palabra empeñada, por la responsabilidad y protección del vinculo entre padre e hijo, eje medular del relato y el hecho de que el niño aprenda a confiar en otros significa que el libro resulte con un mensaje algo más optimista.
Para muchos el film de Hillcoat resultara un tanto complejo y altamente perturbador, donde el espectador se vera arrastrado por un camino desolador, pero implícito en un universo deslumbrante, que bifurca los senderos de lo terrenal y lo infernal, pero que bien vale la pena seguir adelante por la promesa de un océano o por la propia seducción de una gran obra.