FRANKYN
Simetría Peligrosa.

 

Por Javier Califano.

 

En el Londres contemporáneo, el pesar y la infinita melancolía invaden el corazón de Peter (Bernard Hill), un hombre que  busca desesperadamente a su hijo perdido entre los Homeless de la ciudad.   

Emilia (Eva Green) es una joven y  atormentada estudiante de arte que filma sus “supuestas” tentativas de suicidio como parte del “proceso creativo” para su tesis final, un juego peligroso que habrá de desatar una compleja y letal crisis personal.

 

En tanto, Milo (Sam Riley) es un joven desahuciado por la pérdida, e  intenta desesperadamente volver a la pureza del primer amor. Riley, es una joven promesa actoral en proyección, conocido por  su actuación como Ian Curtis en el film “Control”.

 

¿Pueden el desconsuelo y el dolor atravesar todo tipo de realidades y mundos paralelos?

 

En una extraña y distante metrópoli retro-futurista llamada “Meanwhile City”, Jonathan Preest (Ryan Phillippe) es un vigilante y librepensador enmascarado conocido como Franklyn… Por demás peligroso, en su condición de ateo, que no descansará  hasta que su Némesis -el clérigo líder- se presente para ajustar cuentas.

"Meanwhile City" en una ciudad donde la Iglesia y la Política han instaurado un  régimen inquisidor que representa  una suerte de híbrido del Vaticano y el Tercer Reich.

 

Estamos ante mundos paralelos que guardan una inclemente y lasciva simetría de soledad, donde el propósito del relato no está claro, pero los destinos entrelazados de cuatro almas perdidas habrán de resquebrajar la delicada bifurcación del espacio-tiempo, produciendo  la inevitable colisión de dos mundos….

 

El film fue escrito y dirigido  por Gerald McMorrow,  en su debut como realizador. Franklyn, se estrenará en el Reino Unido el próximo 20 de Febrero, pero aún no tiene fecha asignada para su estreno internacional.

Cabe destacar que McMorrow, fue el responsable del galardonado cortometraje Thespian X, del año 2002.

Trailer oficial:

http://www.traileraddict.com/trailer/franklyn/trailer

 

 

TV SERIES. "El nuevo Dr. Who"
Y entonces llego el doctor…

Recientemente, la cadena televisiva BBC dio a conocer la esperada identidad del undécimo Doctor Who. Se trata del joven Matt Smith, de 26 años, una carismática figura pop del mundo del Cine y la TV  de Gran Bretaña, quien interpretará a la nueva y más jovial encarnación del fantástico y muy psicodélico personaje británico, a partir de la 5ª temporada, en el 2010.


Un dato anecdótico que reviste a la figura de este joven actor, otrora  promesa de la primera liga de fútbol de Inglaterra, es que debió abandonar forzadamente la práctica de fútbol profesional por una lesión.


Smith se revela como el elegido para tomar el manto del Dr. Who, superando a varios actores de renombre como  Paterson Joseph y David Morrissey, quienes se perfilaban como los más idóneos para tomar el relevo del siempre sorprendente y carismático David Tennant -para muchos, el mejor actor que interpretó alguna vez al Dr. Who- que en estos momentos encabeza una compañía de teatro shakesperiano en Londres, con un celebrado éxito de la crítica y el público.


Durante el 2009 serán emitidos tres especiales que cuentan con el emotivo valor agregado de ser la última contribución de David Tennant (Blackpool, Casanova, Harry Potter y el Cáliz de Fuego). El próximo especial de Doctor Who, Planet of the Dead, se emitirá en la BBC el próximo 11 de abril.


Sólo resta una larga espera -hasta el 2010-  para poder ver al nuevo Doctor destilando histrionismo en la pantalla de televisión… Y entonces veremos si la decisión ha sido acertada.

 

"ALIENTO"
EL ARCANO MISTERIO DE LO INCOMPRENSIBLE
LO ULTIMO DE KIM KI DUK

 

 “Aliento” (“Soom”) 2007.

Dirección: Kim Ki-duk

Intérpretes: Chen Chang (Jang Jin), In-Hyeong Gang (el joven compañero de celda), Ji-a Park (Yeon), Jung-woo Ha (el marido), etc..

 

 

Por Verónica Chiarandini

 

 

 

Se estima que “Aliento” llegue a la pantalla grande porteña en el mes de Marzo.

Resulta intrigante, entre otras cosas, que este film del director sur-coreano haya sido filmado en tan sólo nueve días, narrando el inusitado accionar de Yeon, encarnada por una promisoria actriz surcoreana, al enterarse de la infelicidad de su esposo.

Precisamente, Yeon decide encaminarse a la prisión de alta seguridad cercana, donde conoce a un recluso condenado a la pena capital, Jin, quien ha intentado suicidarse en varias ocasiones, interpretado desde la piel del actor taiwanés Chang Chen (“Happy Together”, “2046”,”Eros”).

 

 

El film transcurre entre las profundidades del minimalismo de diálogos y el impacto visual (colores primarios y decorados floridos y fulgurantes), ambos recursos, al servicio de la narración.

 

 

“Aliento” adopta un tono típicamente cadencioso, propio de los últimos filmes de Kim Ki-duk (recordemos que, contrario sensu, sus primeras cintas se caracterizaron por una crudísima violencia, cuyo tratamiento esencial podría ajustarse al concepto de “estructura de la crueldad”, acuñado por el teórico Noël Burch en su “Praxis del Cine”), subrayando temas tales como el amor, la traición y el perdón que no hacen más que evidenciar la monomaniática preocupación del director por la falta de comunicación en la sociedad coreana. Se trata de plasmar una imagen cinematográfica diversa, especialmente desde el peso narrativo de una composición plástica inusual, a efectos de expresar -precisamente- lo indescriptible, lo sibilino, incluso si ello constituye (aparentemente) un imposible.

 

 

Hay algo acerca de Kim Ki-duk:

 

 

El director de “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y otra vez Primavera” (2003); “Hierro 3” (2004), “El Arco” (2005) y “El Tiempo” (2006), supo conocer la soledad de las maquinarias de fábrica antes de su estancia en París, donde el cine “le llegó”, y merced al cual realmente logró comunicarse con el mundo exterior.

Si bien la parsimonia narrativa es una dominante de su arte, Kim Ki-duk no deja de sentirse afectado por los elementos más cruentos y marginales de la sociedad: la imagen de la prisión en “Breath”, es un ejemplo de ello… y acaso sirva para exorcisar -en un ejercicio recurrente- sus  fantasmas personales.

De joven operario fabril a acólito de templo zen, el director nos brinda una semblanza de ese extraño equilibrio entre lo cadencioso y lo crudo… Quizás por ello, dos filmes tan perturbadores como magnéticos y agobiantes (curiosamente, ambos son de 1991) obraron impactantes influencias en él: “El Silencio de los Inocentes” (Jonathan Demme) y “Los amantes del Pont Neuf” (Léos Carax), saldo que París le dejó mientras se ganaba la vida vendiendo sus pinturas. Esa fue la primera vez que el director entró en una sala de cine. Y al pasar a Alemania, Munich le brindó la gran oportunidad de conocer los trabajos pictóricos de Egon Schiele (recordar que en el film “Bad Guy” (2005), las pinturas de este artista austríaco -contemporáneo de Klimt- juegan un rol interesante).

A su regreso a Corea, Kim Ki-duk comienza a dejarse seducir por ese nuevo interés: el Cine, y escribe guiones para los concursos locales. Así, en 1993, gana el máximo galardón por “A Painter and a Criminal Condemned to Death”.

Pero la fama internacional le llega con “La Isla” (“Seom”), seleccionada en la competencia 2000 del Festival Internacional de Venecia (pese a no llegar a alzarse con el Gran Premio del Jurado, el film firmemente estableció la reputación del director en Europa), recordado, incluso, por la virulencia y rigor de varias de sus escenas.

Sin embargo, el éxito masivo se da con “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y otra vez Primavera”, sobre todo por la mayor accesibilidad de un film desprovisto por completo de violencia; el director elige, esta vez, un ascético camino estético, minimizándola y enfatizando ciertas constantes al servicio de su obsesión por la futilidad cíclica de la vida, aquella que atraviesa las pasiones humanas.

Asimismo, se impone una de sus dominantes estilísticas: una narración prácticamente carente de diálogos: la razón por la cual los personajes prácticamente no dialogan en los filmes de Kim Ki-duk es porque algo los hiere profundamente. Precisamente, lo que habla, desde el silencio, es la aflicción de los sentimientos traicionados, del desengaño que lleva al mutismo ..., única posible respuesta a la violencia del desencanto.

 

 

Al igual que en sus filmes anteriores, en “Aliento”, sus personajes son marginales ... casi unos seres “contiguos … laterales”, quienes se mueven por fuera del flujo de la clase media-alta de la sociedad coreana. Así, la progresiva obsesión de Yeon por el condenado echará raíces con los cambios de estaciones -escenificadas-, en esta evocativa pieza de un director que habita un mundo muy propio, entre el shock (¡si lo sabrán los espectadores de Venecia y Sundance!) y, al mismo tiempo, una única estética de una imaginería surreal y de una belleza muy poética.

 

 

Kim Ki-duk aborda lo inexplicable del mundo y lo plasma en el celuloide; ese es su personal ejercicio de comprensión y abordaje al que todos estamos invitados, a partir del malestrom de interrogantes -muy propios- que él libera.

 

 

Nota: Kim Ki-duk tiene como homónimo a otro director de cine oriental, quien filmó profusamente entre las décadas del ’60 y ’70.

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Septimo Sentido - Cine