Por Javier Califano.
Mark Millar es un autor escocés, popular en el mercado del comic de superhéroes Americano, por su insistencia de matar a los verdaderos héroes y ensalzar a los criminales. El irregular trabajo de Millar en la industria del comic es bastante reconocible por el estilo sensacionalista, polemico y controversial de historias colmadas de sexo, violencia y humor negro… “mucho ruido y pocas nueces”, diría el refrán.
Si bien el autor una y otra vez se mantuvo obstinado en preguntarse ¿como serian las cosas el día en que los villanos triunfaran sobre los Héroes ? Sus relatos se volvieron redundantes . Ni que decir de su intención de narrativa, que resulta del puro artificio de planteamientos arguméntales, bastante atrevidos, que caen por el propio peso del exceso de obras que no pueden sostenerse en tres actos.
Gustoso de cuestionar todo argumento políticamente correcto, Millar no se propone re-inventar el género del superhéroes, sino que KICK-ASS resultara como la decostruccion más descarnada de la palabra “Superhéroe” desde su peculiar y propia visión fatalista de la realidad.
Kick Ass, no es un comic más de superhéroes, nace desde la –muy excéntrica- fascinación de Millar por un contexto brutal y áspero (según su representación”Naturalista” de la realidad) donde hace algunos años, tiene la intención de ubicar y circunscribir sus relatos. Solo hay que recordar los trabajos de los últimos años de Mark Millar, para cotejar ese peculiar contexto en el que la ficción se pone en duda bajo premisas realistas y dejarnos caer atónitos al ver a un Capitán América que responde sin dudar a las políticas de estado republicanas de Bush… Un Capitán América facho, antes que un Capitán América tradicional y demócrata, no es patear el tablero, vale decir.
Kick Ass, es un vertiginoso relato que nos hace colisionar a más de 200 km/h con viñetas que reflejan los tormentosos 16 años de David Lizewski, un joven que no estuvo expuesto a la intervención de rayos cósmicos. No ha tomado el suero del Super-soldado…Ni siquiera ha sido picado por una araña radioactiva. David debe su origen a la más letal combinación de “soledad y desesperación.” conocida como una angustiante inoculación denominada “Adolescencia”, una sustancia que todos padecimos, asimilamos y a la que finalmente hemos sobrevivido.
Los protagonistas de ‘KICK-ASS’ no son superhéroes, son aun más peligrosos, son “Adolescentes sin poderes” que deciden arremeter a los golpes y patadas contra las frustraciones cotidianas de la vida.
En definitiva, la narrativa de la virulenta obra de Millar encuentra en su (casi) literal adaptación a la pantalla grande a cargo de Matthew Vaughn (Layer Cake), una película Agradable, donde por momentos los recurrentes “sarcasmos” constantes al genero de superhéroes hacen sentir que el espectador que esta viendo una versión mas de la saga de SCARY MOVIE. Cabe destacar que KICK-ASS, sale airosa cuando abarca las “crook stories” y la típica humorada de las “buddy movies”, terreno en donde el director Matthew Vaughn refrita sus mejores momentos de LAYER CAKE, pero conlleva el estigma de querer contar una historia con la rubrica de Guy Ritchie.
Si bien el guion de la adaptación cinematográfica –afortunadamente- descarta por completo el tercer acto del Comic original, donde Millar demolía la entereza moral del protagonista y se regodeaba en el fracaso de su cruzada personal. KICK-ASScomo obra cinematográfica, cambia el rumbo hacia una conclusión mas digna ( muy de Hollywood)… y mal que le pese al trasgresor de Mark Millar , la meca del cine se rige por una tradición que reza: “Por mas vapuleados que se encuentren sus héroes, estos buscaran una redención final y conservaran su dignidad”. Por lo tanto, los Héroes, podran caer en la omisión, el desconcierto y la culpa, pero la industria de cine Americano gusta de relato en donde todo vale para alzarse ante cualquier circunstancia. Para Hollywood los héroes son cosa seria, por mas controversial y polémico que se presente un autor, obstinado en quebrar la voluntad y vulnerar el Status Quo de los héroes.
ZENITRAM y el intento por cambiar el “sentido” de las cosas.
“Argentina es un país que mata a sus héroes… mira a Perón, al Che y a Diego” proclama el notable Juan Minujín, encarnando a ZENITRAM, el Superhéroe Nacional y Peronista del nuevo film de Luis Barone; basado en los cuentos Juan Sasturain “El sentido de las aguas” y “ZENITRAM, hay un argentino que vuela”.
La película toma un contexto futurista de la Argentina del 2025, registrando un país muy venido a menos, alicaído y por demás empobrecido. Una gran corporación internacional se hace –gracias a “transas de turno” y arreglos políticos- con el monopolio del Agua potable.
Una noche como tantas otras en la desahuciada ciudad de Buenos Aires, más precisamente en los baños de Constitución, El joven Martínez – un muchacho de un barrio marginal que acaba de perder su trabajo- descubre que es poseedor de una fuerza sobrehumana, que es capaz de volar y además esta dotado con el poder de cambiar el sentido de las aguas. De esta manera, cual SHAZAM, al pronunciar su nombre al revés, plantándose firme y “agarrándose los huevos” deja de ser un pobre pibe de la villa 31 y se convierte en ZENITRAM, el primer Superhéroe Argentino.
Ignorante, algo ingenuo y con el barrio a cuestas ZENITRAM intentara dar buen uso a sus poderes para ayudar a la población que se encuentra abnegada del libre acceso al agua. La suma de fortuitas intervenciones del héroe, le valen el afecto popular, mientras que los medios lo remontan inmediatamente a la fama… Suceso que no puede controlar y resulta en una espiral de excesos.
Argentina (o ese holding corporativo a donde va encaminado el país) tiene el héroe que se merece, pero llegando a un acto oficial donde el gobierno “repartirá” el libre acceso al agua potable entre los mas necesitados, volando por la 9 de Julio, ZENITRAM -bastante pasado de cocaína y despechado por la Lois Lane vernácula- se lleva puesto al mismísimo Obelisco ante la estupefacta mirada de la concurrencia “auto-convocada”. Es interesante como los medio de comunicación, quienes alguna vez “endiosaron” a ZENITRAM, cual aves de rapiña, carcomen los restos del único Superhéroe nacional, que se vera forzado a terminar en el exilio… en el “Miami Superhero´s Hospital”, recuperándose de sus adicción a la cocaína.
El relato encuentra en ZENITRAM y su manager una suerte de “Diegote y Guille”, como una alusión a la década del 90´ desde todos sus referentes políticos, sociales y culturales. Vale reconocerle a ZENITRAM su inspiración en el mundo del comic y la intención por dar con la construcción de una distopica visión de la Argentina, establecida como un universo peronista y decadente.
El film reconoce en ese pobre boludo que podía volar, al igual que sostiene en la extensa tradición de (Anti) Héroes de la literatura nacional, a un tipo común que a “Huevo y corazón” se planto ante la adversidad, para cambiar el “sentido” de las cosas… o morir en el intento.
Hay un sino trágico en los Héroes Argentinos que supieron generar emociones fuertes en la gente y dejaron la vida por su causa. Hay implícita una glorificación en el fatalismo por estas tierras que valen como ingreso obligado al panteón y la adoración popular y nacional. Zenitram no escapa a ese destino y es otro ejemplo mas del héroe argentino.
SHAZAM (desde el norte, el verdadero superhéroe Peronista).
Surca los cielos una figura gallarda, con el pecho y sus hombros muy anchos. No, no se trata de Superman, sino de SHAZAM, un superhéroe repleto de virtudes, gracia y poderes sobrenaturales.
Según Juan Pablo Feinmann, el filosofo y teórico peronista, se podría escribir mucho acerca del “Capitán Marvel/ SHAZAM”. Un superhéroe que extrae su fuerza del viejo mundo de los mitos (un mundo pre-Ilustración), que lucha contra la versión desbocada y destructora de la Ciencia: contra el Dr. Sivana y contra un gusano hipersagaz llamado “Mister Mind” (El “señor Mente”).
SHAZAM inicio como un superhéroe de factura independiente con notoria repercucion en el publico Americano, pero a los pocos años de publicarse, recaeran acusaciones de plagio a la figura de Superman, el gigante corporativo y “Patrón de la vereda” que representa según Feinmann, el modelo de vida politico americano por autonomacia. Es necesario aclarar que el filosofo se “Ajusta” a esa limitada visión deSuperman, por su desmedida pasión por SHAZAM. En tanto que los enfoques que califican a Superman como un “Mesias Judio” o “el primer inmigrante del espacio”, ofrecen amplitud, facultad y cantidad de material de estudio sobre el tema.
Originalmente publicado por Fawcett Comics, la obra del artista C. C. Beck y el guionista Bill Parker, apareció por primera vez en Whiz Comics N º 2 (1940). Pero que comienzos de los ’50 fue retirado de circulación cuando D.C. Comics acuso que el personaje era un plagio de Superman (¿?). Puede que tal vez en estética, pero ambos personajes son bastante lejanos uno del otro. Mientras Superman es un ser alienígena refugiado y criado en el planeta tierra, Shazam es el Avatar de una entidad mágica ancestral. Años mas tarde D.C. comics se hizo de los derechos deSHAZAM y lo integrado junto a superman al panteón de Superhéroes del comic Americano.
Cronica de un niño solo.
Huérfano y sin recordar nada de sus padres, el pequeño Billy Batson sobrevivía como podía en la calle, escapando de los internados y las escuelas. Pero un buen día, un misterioso hombre con una gabardina lo enfrentaría con su destino, juntos hicieron un extraño viaje en subte ¡Será el mismo que toma Potter para ir a la escuela? Que los condujo hasta la Roca de la Eternidad, residencia del mago SHAZAM. Éste concedió a Billy la posibilidad de transformarse en el avatar del poder de diferentes dioses y Heroes cuyas iniciales formaban el acrónimo que era realmente el nombre del mago: Salomon, Hecules, Aquiles, Zeus, Atlas y Mercurio. De esta manera cuando Billy pronuncia “¡SHAZAM!”, se convierte en el poderoso campeón místico.
Billy decidió continuar como superhéroe a cambio de que el mago SHAZAM lo ayudase a encontrar a Mary, su hermana perdida. Durante los años siguientes Billy se convirtió en locutor deWhiz Radio, una emisora local de Fawcett City. Integrando su empleo con sus estudios, su familia y su responsabilidad de superhéroe.
En Conclusión.
SHAZAM es el superhéroe que se concuerda con la doctrina Justicialista del general Perón, como un ”Hombre de voluntad que educa el alma en el supremo bien” ya que su misión en la vida es luchar para el Pueblo, por el Pueblo…
Similar al poder místico que invoca el desvalido Billy Batson, La Doctrina Peronista fue, es y seguirá siendo llamada Peronista a quienes “aman la verdad y la justicia”.
Los preceptos de familia, responsabilidad, trabajo, justicia y la lucha por el pueblo se ajustan a la Doctrina Peronista que enaltece como posición de equilibrio entre la materia y el espíritu, segun la figura del Creador y supremo Realizador, el General Perón y sus innovadoras políticas sociales.
Si reconocemos en la figura del pequeño de Billy Batson al pueblo y la clase trabajado argentina, huérfana de derechos, sometida a la explotación y carente de amparo… Es implícito ajustar a los poderes del Mago SHAZAM a la Doctrina justicialista, bajo el signo de Perón, a toda práctica de conquista social que se otorga como solución a los problemas del pueblo, por medio de cambios imperantes en las políticas ejercidas por Peron, que devuelven la dignidad al pueblo, siendo ahora dotado con la bendición del trabajo.
Es interesante como en ese momento de la historia nacional el Peronismo se consolida como el poder supremo para el pueblo Argentino, cual pobre y desprotegido Billy Batson, se vea transformado en la figura del “Trabajador” que opera como símbolo, avatar y campeón de todas las conquistas sociales del Peronismo.
Sin intención de propaganda desde los Estados Unidos, el lugar menos pensado, llegaría la historia de un super-hombre que historieta que se trasformaría en metáfora imprescindible de un movimiento político y social que marco la historia Argentina contemporanea.
Por Javier Califano. Lost ha concluido. Le decimos adiós con un capitulo final que resulta en un abrazo fraternal para despedir al “tordo”, la “pecas”, al “blondo cascarrabias” y a cuanto personaje secundario que tuvo su merecida oportunidad de ganar -en varios episodios- su carácter de protagónico. Lost ha llegado al final, con los laureles de gloria que reconocen a la serie como uno de los fenómenos televisivos más importante de los últimos años. Sabemos que la serie era mucho más que los relatos de los sobrevivientes del accidente aéreo del vuelo 815 de Oceanic. A lo largo de 130 capítulos la tensión aumento y se acrecentaron los espectadores -casuales o fieles religiosos- al rededor del mundo ¿Qué demonios era esa isla? ¿Fenómeno quántico, purgatorio o el hombre común enfrentando a la vida y su propio destino? El suspenso “incresendo” de la creación deJ.J. Abrams y Lindelof con su loca filosofía aplicada al sci-fi , tomo consistencia al sumar cuanto elemento Bizarro y sobrenatural se encontrara a su paso, todo, Absolutamente todo encontraba su lógica resolución en la continuidad de la serie. Por lo que a lo largo de seis temporadas brindo pruebas mas que suficientes para que saber que no estábamos tratando con “La Isla de Gilligan”. La serie ha logrado alcanzar inmediatamente la categoría de “objeto de culto” mas allá de lo que hoy pueda resultar como un polémico y discutible final para el misterio que ha mantenido en vilo a los televidentes. Ahora se suscitan desvaríos sobre los secretos de la isla, el significado del final, los foros de Internet son campo de batalla de opiniones encontradas de encarnizadas luchas entre creyentes, despechados, fanáticos y detractores… cada uno con su verdad a cuestas, pero todos y cada uno de ellos intentan mantenerse en pie luego de un vendaval de sensaciones encontradas. Cada uno con su dios personal moldeado a lo largo de seis temporadas. Sin embargo para muchos de los espectadores de Lost, la serie ha resultado salto de Fe, donde los cada entusiasta decidia o no aceptar los pragmáticos condicionamientos del juego de Abrams y Lindelof hasta el capitulo final, mientras que los espectadores ocasionales -o familiares que en mas de una ocasión miraron al pasar- y se preguntaban ¿como salieron de la isla? ¿Como hace ese tipo para convertirse en el humo? ¿Ese no se había muerto ya? Poco importa a donde nos ha llevado el capitulo final de Lost, sino lo que ha producido en nosotros, por lo que uno debe considerar que el cierre de la serie significa una conclusión pautada al punto donde todo comenzó…en ese caso implica NO implica la resolución del misterio que encierra la isla, los viajes en el tiempo, el universo alternado. Aunque muchos espectadores esperaban conocer las respuestas de todas aquellas incógnitas que sientan las bases de la mitología de la serie. Pero el contrato estipulado de antemano con el espectador era resolver el “sino trágico” que ligaba a todos los sobrevivientes que habían atravesado la singular mitología de la serie. Desde varios capítulos antes de concluir, Lost se había transformado en un epilogo, eso si, saldando todas las cuentas posibles con los sobrevivientes del Oceanic 815 y todo aquel que merodeara por la isla, al igual que todo lo concerniente a esas dos realidades alternas que destellan entre si durante la sexta temporada. Lost ha finalizado, el avión parte de la isla y debemos despedirnos de una historia inquietante y de personajes que se arraigaron a nosotros a lo largo de esta travesía.
Por Verónica Chiarandini.
En la foto, Diego Puente es Polín en el film "Crónica de un niño solo" (1964), intensa ópera prima de Leonardo Fabio y dedicada a Leopoldo Torre Nilsson, quien -se dice- no se animó a producirla.
(Nota: 'piantadino': del lunfardo 'fugitivo')
Cuando la llamada 'Generación del 60' cinematográfica ya había perdido toda su vehemencia y parecía que el cine argentino entraba nuevamente en el callejón del convencionalismo, el joven actor Leonardo Favio debuta con un film sobre la pérdida de la inocencia, apadrinado indirectamente por Torre Nilsson, e irrumpiendo cual revelación.
Favio ensaya una visión despiadada sobre los reformatorios y las villas miserias para poner en crisis el sistema de identificación entre el espectador y el héroe: ¿cómo es posible identificarse con el pequeño delincuente Polín? pero, a la vez, ¿cómo es posible no hacerlo?...
Favio fue un realizador distintivo, porque creó en bajo las coordenadas de una estética propia y proponiendo romper las falsas barreras entre cultura elevada y cultura popular..."