Recordando a Heath Ledger
IN MEMORIAM

 

Por Verónica Chiarandini.

Artículo publicado el 23 de Enero de 2008, cuando uno de los actores más prometedores de su generación perdía la vida prematuramente…


El 22 de Enero del 2008, el mundo del espectáculo se sobrecogió con la noticia del fallecimiento de Heath Ledger. Dramática, aunque incomprensible y desatinada a la vez, la muerte del talentosísimo actor australiano enluta al Séptimo Arte. 
A continuación, Séptimo Sentido rinde su más sentido homenaje al muchacho de Perth, a través de su admirable legado, quien apocopó su cautivante e intenso nombre para, así, ser recordado en la posteridad. 


Al inquietante y misterioso Patrick Verona, espontánea versión posmoderna del joven Petruccio, encumbrado en las gradas del campus de la High School ‘Padua’ para templar hasta el corazón menos bruñido, el de la fierecilla Kat Stratford (Julia Stiles), y capaz de reeditar el Soneto Nº 56 de William Shakespeare con su inesperada cita: “Renuévate, mi amor”. 
(“10 Things I Hate About You" / “10 Cosas que Odio de tí”) (1999, Gil Junger)

Al candoroso Gabriel Martin, de linaje de patriotas, cuya muerte brumosa y ralentada es una de las estampas más mesuradamente dolosas del cine épico del último decenio.
(“The Patriot” / “El Patriota”) (2000, Roland Emmerich).

A Sir William Thatcher (y su forzoso alter ego, Sir Ulrich von Lichtenstein de Gelderland), un noble de (melifluo) corazón, quien decide ‘cambiar su estrella’ en la Europa Medieval del siglo XIV para forjar su propio destino, honrar a su padre y ganarse el amor de la doncella Jocelyn (Shannyn Sossamon), sorteando la rivalidad del Conde Adhemar de Anjou (Rufus Sewell), en medio de un pintoresco torneo de justas, y a partir de un alotópico film en el que libre espíritu de los Cuentos de Canterbury se funde con clásicos de la música rock de los ’70 y ’80. 
(“A Knight's Tale” / “Corazón de Caballero”) (2001, Brian Helgeland)

A Sonny Grotowski, víctima de un entorno familiar abismal, opresor y racista de la profunda América meridional, cuya muerte es una de las estampas más yermas y desvastadoras del cine dramático del último decenio.
(“Monster's Ball”/ “Cambio de vida”) (2001, Marc Forster)

A Ned Kelly, o el icónico bandido de las estepas australianas, cuya legendaria coraza original calzaba a la perfección en el cuerpo de Ledger.
(“Ned Kelly”) (2003, Gregor Jordan)

Al atribulado Alex Bernier, o el arcano miembro de la orden de sacerdotes carolingios, quien supo encontrarse a sí mismo inmerso en el núcleo de un secreto, voraz y oscuro, de sanguinaria escatología.
(“The Order” / “Devorador de Pecados”) (2003, Brian Helgeland)

A Jacob Grimm, …. Por sobre todo, una criatura Gilliam.
(“The Brothers Grimm” / “Los Hermanos Grimm”) (2005, Terry Gilliam)

Al inolvidable Ennis DelMar, el contenido cowboy de Brokeback Mountain, y una poderosísima cuanto sensitiva performance que dotó al film de gran parte de la gentil cadencia que lo permea. Su Ennis DelMar es un magistral convenio de sobriedad y bucólica mansedumbre con inigualables raptos de un paroxismo que sabe descubrir el peso de los sentimientos vedados.
(“Brokeback Mountain” / “Secreto en la Montaña”) (2005, Ang Lee)

Al Casanova de Lasse Hallström, diseminando clásicos galanteos amorosos para una historia de identidades secretas y malentendidos, en incomparables locaciones venecianas.
(“Casanova”) (2005, Lasse Hallström)

A Dan, un junkie enamorado y devenido en destructivo en función de su adicción. El film vale por la secuencia final en la que Dan/Ledger deja a su amor partir con un desgarrador altruismo sin par.
(“Candy”) (2006, Neil Armfield)

A Robbie Clark, el poeta donjuán, o uno de los seis personajes que dan cuerpo a diferentes instancias en la vida del multifacético Bob Dylan.
(“I'm Not There”) (2007, Todd Haynes)

Al Joker, archivillano de Batman, en una encarnación póstuma (inspirada, autoconfesamente, en la perfecta conjunción entre Sid Vicious y Alex, el protagonista de “A Clockwork Orange” / “La Naranja Mecánica”) magistral, anárquica y al límite: la del patético psicópata con tendencias sádicas e intenciones patafísicas. 
(“The Dark Knight”) (2008, Christopher Nolan).

Por todo ello, 
Gracias, Heath Ledger.
(4 de Abril de 1979 - 22 de Enero de 2008)


(El título del artículo -“When the Day is Done”- es el título de la canción homónima de Nick Drake, músico de rock folk, muy admirado por Ledger)

 

 

 

Crepúsculo
Mirame… no me toques.

 

 

Dirección: Catherine Hardwicke

Intérpretes: Robert Pattinson, Kristen Stewart.

 

Por Javier Califano.

 

Olviden todos los tópicos populares sabidos acerca de los Vampiros, aquí tienen lugar adolescentes eternos, más próximos a una  banda Emo -venida a menos- estereotipada en un programa juvenil de Cris Morena, que a la magistral creación de Bram Stoker… Estos chicos salen de día, van a la secundaria,  menos cuando hay sol radiante, no porque los rayos UV los  convierta  en polvo sino porque su piel brilla con la intensidad de un diamante... 


El film “Crepúsculo” inunda  las salas de cine con adolescentes devenidas en histéricas fans,  que suspiran cada vez que irrumpe en pantalla el pulcro vampiro Edward -aún cuando las  exclamaciones de admiración se confundan, en la oscuridad de la sala de cine, con una precoz forma de jadeo, que no dificultan en absoluto el entendimiento del pobre argumento del film-. 


Pero algunos de nosotros buscamos teorizar en el porqué de este fenómeno “Editorial”, que conserva en su adaptación cinematográfica toda la carga ideológica en  favor del autocontrol de las pulsiones (hormonales) adolescentes, que deliberadamente incluyó su autora, Stephenie Meyer, profesa seguidora de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones). 


La autora pretende acercarse al relato romántico, con la inclusión de forzados panfletos a favor de la “ley de castidad”, impuesta por los seguidores de la institución eclesiástica a la que representa, defendiendo, así, la castidad y pureza con respecto a los cuerpos y apetitos carnales de los adolescentes. 


Esta historia es acerca de la relación amorosa entre Bella (Kristen Stewart), una humana, y Edward (Robert Pattinson), un vampiro, que contarán con la fuerza de su amor para abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta el momento de consumar el matrimonio. … y, más adelante, -en la progresión literaria- se incluirá un explícito manifiesto en contra del aborto, catalogándolo como "una maldad en estado puro " que inevitablemente provoca remordimiento y pesar… Todo dicho. 


Cuando Bella se mude a Forks, con su padre, luego de  que su mamá se vuelve a casar, su vida da un giro inesperado y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen, un vampiro que intenta vivir una vida más o menos normal, pero que está negado a su condición de cazador de humanos, prefiriendo “contenerse” y ser una suerte de vampiro “descremado”  tomando la sangre de los animales del bosque. 

 

El estigma femenino.

  

En tanta trivialidad incluida en el relato -tanto literario como cinematográfico- persiste una idea poderosa…. que resulta alarmante para todo hombre, más aún cuando se oculta bajo el espeso tamizado de  fábula de buenas costumbres,  a la que hoy son adeptas las  precoces féminas. 


Cuando Edward y Bella están juntos, el pulso de ambos se acelera de sobremanera, desean entregarse, pero se contienen. En la figura de Bella se representa el ejemplo de Palas, la diosa eternamente virgen, quien resulta el irresistible objeto de deseo del Hombre…en este caso, el vampiro Edward, quien a pesar de debilitarse (metafóricamente, la feminidad es todo aquello que contiene, que recoge y que conserva,  mientras que la masculinidad es lo que penetra) evita consumar  el surgimiento del poder amatorio, el verdadero Eros de la pareja. 


Bella seduce con su juego virginal, es amiga de Edward, lo toca, lo roza, se acerca  y se aleja. En su deseo de ser amada, ella lo enaltece como hombre, y no así en su facultad de ser extraordinario…  De esta manera, vemos a Bella como regente de la genitalidad femenina dominante y a la vez devoradora de la energía masculina, insinuando la paradójica imagen de la mujer diabólica y angelical, al mismo tiempo. La mujer es, una vez más, la Eva tentadora… 


Este film  permitirá esbozar una  ingenua y honesta historia de amor... casta y formal, donde el sentimiento  de los embelesados amantes se confirma  con el único beso del film, distante -sin lengua- y desprovisto de toda connotación erótica. Por lo tanto, la aventura romántica propuesta se reduce a los destellos de un enamoramiento aplacado, sin deseo y atracción....Y esto va para largo.

Grindhouse "Planet terror"
Rindiendo honores a los “explotation films”

 

 

Por Javier Califano. 

Grindhouse’ es un vocablo anglosajón, de uso popular, que define los pequeños cines del centro de la ciudad -a los que ya se le han pasado sus días de gloria, lejos de recibir las más esperadas novedades cinematográficas de cada temporada-; estos cines subsisten gracias a una jocosa programación “de saldo”, con una doble-factura de películas clase “B”, proyectando películas de artes marciales con un pésimo doblaje fuera de sincronía, latas de descarte hollywoodenses; sin embargo, de tanto en tanto era habitual que se pasara en la programación alguna joya, que el tiempo convertiría en una obra de culto. 

Entre sus recurrentes visitantes se acercaban, a matar el tiempo, algunos adolescentes a los que una vez más la noche los encontraba de “perdedores”. Antes de patear las calles, en la fútil tarea de buscar despejar la cabeza y sin entender cómo la chica que les robaba el sueño se encuentraba en los brazos de los más estúpidos y populares chicos de la escuela, el “Grindhouse” ofrecía cobijo a los solitarios y noctámbulos con desamores, que por unos pocos dólares se alejaban de una noche fría, cambiando soledad por un insólito doble programa de Zombies, Artes Marciales y asesinos seriales. 

Era habitual que una noche en el “Grindhouse” el espectador podía quedarse perplejo ante las exuberantes deidades de la cinematografía de Russ Meyer, criaturas hermosas que desnudaban y meneaban sus pechos mientras disparaban armas de poderoso calibre entre una lluvia de balas y violencia sin sentido. 

(Nota para los cinéfilos: recordar el comienzo de “Jackie Brown”, de Tarantino, cuando se alude a este tipo de cine, incluso con referencias visuales). 

Las carteleras cinematográficas de lejanas latitudes, o acortados presupuestos con productos excéntricos y bizarros, fueron los disparadores de la ilustre imaginación de notables cineastas como Tarantino, Rodríguez, Sam Raimi y Peter Jackson. 

Remontándose al pasado, para rendir el mayor de los honores a los “explotation films”, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez nos ofrecen en “Grindhouse” una doble presentación de películas de terror que rememoran y hacen alusiones directas a todas las películas de Slasher (cine de psicópatas), chicas voluptuosas (no en vano forman parte del elenco Rosario Dawson y Rose McGowan) y al género “clase B” por el que ambos directores muestran preferencias. 

Cada uno de los afamados realizadores se encargará de cumplir con una película de una hora de duración que responda a la estética propia del género de terror de los años setenta, con barridos de cinta sobre la proyección, material sobrexpuesto, fuera de sincronía en el audio, variaciones de la intensidad y tensión de la lámpara del proyector y demás artilugios. 

“Death Proof”, la película de Tarantino, llegara a los cines recién en el mes de marzo, rememorando los films Slashers, donde -en esta ocasión- Kurt Russell es un excéntrico asesino rockabilly, muñido de navajas y gustoso de propinar rasgaduras a las chicas bonitas como Zoe Bell (la doble de Uma Thurman en “Kill Bill”)mientras hace rugir el motor de un poderoso auto setentoso. “Planet Terror”, de Rodríguez, se inscribe a los fundamentos que dieron lugar al mainstream de zombies de los años 70’. Ambas presentaciones serán exhibidas una tras otra, aludiendo a un espectáculo de doble cartelera, como cuando, antaño, se podía ver dos películas al precio de una. 

El subgénero de Zombies volvió a llamar la atención de Hollywood con la remake de “Dawn of the Dead”, el retorno de Romero en “Land on the Dead”, y la comedia británica “Shawn of the Dead”. 

A modo de interludio, entre cada una de las presentaciones se exhibirán una serie de trailers Falsos/ Fake/ que no corresponden a una producción real, que hacen referencia a próximas atracciones cinematográficas... Especial atención merece “Las Aventuras de Machete” donde Danny Trejo, el recio y enérgico actor fetiche de Rodríguez, se explaya a sus anchas, aniquilando zombies y formando tríos sexuales.

 

 

 

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Septimo Sentido - Cine