Protagonistas: Hugh Jackman, Liev Schreiber, Ryan Reynolds, Danny Huston, Will i Am, Lynn Collins, Kevin Durand, Dominic Monaghan.
Director: Gavin Hood.
Por Javier Califano.
Carente de argumento y del rigor intelectual, ya nada queda para “X-MEN orígenes: Wolverine”; es simplemente un producto que intencionalmente olvidó la categoría artística de los filmes de Bryan Singer.
“X-MEN orígenes: Wolverine” es el penoso intento de rasguñar los dividendos de una franquicia cinematográfica originada por la magnífica Saga de X-Men, de lo que sólo rescata la figura de Hugh Jackman, nada más que para pergeñar una sobresaturación del personaje de Wolverine en un film que parece un videojuego que lleva al espectador de situación a situación, sin mínima explicación.
No cabe duda alguna de que todos queremos a Hugh Jackman, por buen tipo, por simpático, por laburante. Pero su interpretación de Wolverine en esta ocasión -que pretendía ser tan especial- se presenta forzada, carente de frescura, sin la dualidad acostumbrada por el personaje…; tanta oscuridad y profundidad para explorar en el popular personaje se resume a permitirnos vislumbrar una sonrisa de asesino, una elegante torpeza y poses características de las viñetas para el momento en que el licano personaje deje liberar sus garras de Adamantium.
En este camino en solitario del “Rey del Dolor”, lo que en apariencia se presentaba como el "grito del hombre salvaje" es pura decepción...
Aprovechándose del carisma en pantalla de Hugh Jackman, los realizadores y directivos de Fox optan por dejar de lado la exploración de la oscuridad psicológica y la ferocidad interna de Wolverine para mostrar una "caricatura" desbordante en clichés, por demás forzados y sin sentido, tanto como lo fuese el James Bond de Pierce Brosnan.
El Wolverine del film parece un boceto desechado de un mal guión donde los personajes no poseen carácter ni ambigüedad, y el único conflicto de Logan/Wolverine es mostrarse acongojado por la desmesura manifestada por su hermano, Víctor/Sabretooth –un notable Liev Schreiber -, quien es mucho más que una contrapartida de Wolverine, siendo más feroz que el protagonista y encontrando el gustito a eso de correr y asesinar a lo largo de dos siglos. La constante mirada estupefacta de lo que debería de ser nuestro salvaje protagonista y anti-héroe en cada escena que comparte frente su sanguinario “hermano de rabia”, deja reducido Wolverine/ Jackman como la parte más tonta y débil de este binomio.
Una infancia traumática unió a Logan/Wolverine y Victor/Sabretooth, dos hermanos marcados -además- por el gen mutante que les concede impresionantes poderes. Siempre juntos, ambos luchan en todo tipo de contiendas durante dos siglos. Pero la guerra deja huella en Víctor, quien se convierte en una auténtica máquina de matar a la que sólo Wolverine puede poner freno. Tras una sangrienta operación secreta liderada por el misterioso Stryker, Logan abandona esas actividades y se retira a una vida apacible junto a su amada Kayla. Pero Víctor reaparece y el destino de Logan parece ser ingresar en el proyecto Arma-X, un evento que marcará para siempre la vida del mutante.
Un presuntuoso montaje de apertura presenta a Wolverine y Sabretooth participando de todos los conflictos bélicos de los Estados Unidos a lo largo de más de doscientos años: ¿razón suficiente para denotar la rabia imponente en el potencial carácter bestial del protagonista y antagonista?. No, simplemente representa una sucesión de créditos de apertura del film que los ¿realizadores? pensaron sería descollante, pero que realmente no adelanta absolutamente nada de la historia en periodos cronológicos.
Una elipsis mal elaborada es más que grave cuando tamaño gasto de metraje no elabora ningún conflicto sostenible entre los dos hermanos y protagonistas, quienes no justifican razón o motivos por lo que están luchando por más de dos siglos, hasta llegar a nuestros días cuando William Stryker recluta a nuestros protagonistas en un grupo de elíte, de soldados al mando del gobierno de Estados Unidos.
¿Qué motiva a dos prófugos canadienses de más de 250 años a participar de la Guerra Civil de Norteamérica?.
¿Tuvieron compañeros que los motivaron a participar en las dos guerras mundiales?.
¿Fueron sólo por gloria y dinero a Vietnam?.
Simplemente, es algo que debería de ser narrado y que por lo tanto no cumple su funcionalidad como elipsis temporal, resultando como una motivación obsoleta y carente de motivación para los personajes. La falta de ejercicio narrativo se intensifica minuto a minuto en la totalidad del film.
Ésta es una película de acción donde el impacto visual es más importante que el relato … y los personajes… Un despropósito para un gran protagonista, con mucho para contar, y una penosa extrapolación narrativa del género de la novela gráfica al cine.
Si usualmente no pedís mucho de una película, anda a verla… Seguramente hay otras películas mucho peores que Wolverine y sus penosas garras digitales en una obra tremendamente floja, ridícula y aburrida.