Int: Russell Crowe, Cate Blanchett, William Hurt, Mark Strong.
Dir: Ridley Scott.
Por Javier Califano.
Robin Hood significa el retorno de Ridley Scott al ampuloso territorio del “Gran espectáculo cinematográfico” que tan bien conoce. Vale la pena destacarlo porque el carácter temerario de Scott, últimamente lo impulso a "intentar" buscar otro tipo de registro cinematográfico en Los impostores (2003); Un buen año (2006); American Gangster (2007). Títulos de resultados muy desparejos y una falsa modestia imperante en el ambiente.
Scott busca elaborar una decostruccion de Robin Hood, imponiendo al hombre por sobre la leyenda, en un relato alejado de las habituales hazañas del simpático bandido, optando por integrar al personaje a una intriga política de contexto histórico en las contiendas de Francia por tomar Inglaterra. El relato presenta la travesía de Robin de Longstridge, un soldado al servicio del rey Ricardo en su lucha contra las tropas francesas, pero ante la caída y muerte del monarca, Robin se convierte en desertor del frente de batalla, en su camino deberá empeñar su palabra a un noble caballero herido de muerte y dirigirse a Nottingham… en donde su destino habrá de ligarse con Lady Marion (una muy correcta Cate Blanchett).
Los consortes interpretados en esta ocacion por Crowe y Blanchett recuerdan a los más maduros “Robin y Marian” encarnados por Sean Connery y Audrey Hepburn, en el film de Richard Lester, donde la chispa de las interpretaciones estaba al servicio del relato en una muy curiosa versión crepuscular de los populares héroes románticos.
Ridley Scott conoce muy bien su oficio en el cine de acción y dispone de todos los recursos narrativos y cinematográficos brindar un filme de aventuras con la intensidad narrativa de los tiempos que corren, pero orientando el relato hacia un realismo histórico por sobre toda intención de cuento y leyenda, dado que en esta oportunidad hay un pasado implícito en Robin de Longstridge que lo relaciona como una figura emblemática y participe de la elaboración de una proto-Carta Magna de Inglaterra.
Esta versión de Robin Hood de Scott, se aleja del canto épico para ganar abrirse camino en el drama histórico y encontrar el espacio para que el relato del film sirva como revés de la trama a un notorio suceso historico… Un camino muy similar por el que Antoine Fuqua condujo su versión de Rey Arturo. Obstinación pertinente a estos tiempos, cuando los directores optar por el "realismo", borrando toda intención de "enfatizar" la tradición oral del cuento.
Russell Crowe, sorprendentemente se saca la voluminosa panza que desde hace tiempo llevaba a cuestas, para interpretar al legendario héroe conocido por el sobrenombre de "Robin Hood", pero esta versión es un tanto mas madura un tanto menos agil, aunque totalmente certera y letal. El personaje a cargo de Crowe gana en encanto, astucia y humanidad en pos de naturalizar las hazañas que han sido tomadas por el folklore popular y han servido de inspiración a los todos los hombres de buena fe en busca de un instrumento de justicia.
Ya sea en la Bretaña medieval o en la Argentina de siglos pasados como es el caso de “Vairoleto” o de “Mate Cocido”, el encanto popular de los Bandidos rurales se enaltece desde el boca a boca y valen de inspiración a la leyenda. Su gesto hacia el pueblo puede sobredimensionar sus hazañas, sin importar - cuánto hay de real y cuánto de ficticio en su historia.