Por Verónica Chiarandini.
En la foto, Diego Puente es Polín en el film "Crónica de un niño solo" (1964), intensa ópera prima de Leonardo Fabio y dedicada a Leopoldo Torre Nilsson, quien -se dice- no se animó a producirla.
(Nota: 'piantadino': del lunfardo 'fugitivo')
Cuando la llamada 'Generación del 60' cinematográfica ya había perdido toda su vehemencia y parecía que el cine argentino entraba nuevamente en el callejón del convencionalismo, el joven actor Leonardo Favio debuta con un film sobre la pérdida de la inocencia, apadrinado indirectamente por Torre Nilsson, e irrumpiendo cual revelación.
Favio ensaya una visión despiadada sobre los reformatorios y las villas miserias para poner en crisis el sistema de identificación entre el espectador y el héroe: ¿cómo es posible identificarse con el pequeño delincuente Polín? pero, a la vez, ¿cómo es posible no hacerlo?...
Favio fue un realizador distintivo, porque creó en bajo las coordenadas de una estética propia y proponiendo romper las falsas barreras entre cultura elevada y cultura popular..."