Por Javier Califano. Lost ha concluido. Le decimos adiós con un capitulo final que resulta en un abrazo fraternal para despedir al “tordo”, la “pecas”, al “blondo cascarrabias” y a cuanto personaje secundario que tuvo su merecida oportunidad de ganar -en varios episodios- su carácter de protagónico. Lost ha llegado al final, con los laureles de gloria que reconocen a la serie como uno de los fenómenos televisivos más importante de los últimos años. Sabemos que la serie era mucho más que los relatos de los sobrevivientes del accidente aéreo del vuelo 815 de Oceanic. A lo largo de 130 capítulos la tensión aumento y se acrecentaron los espectadores -casuales o fieles religiosos- al rededor del mundo ¿Qué demonios era esa isla? ¿Fenómeno quántico, purgatorio o el hombre común enfrentando a la vida y su propio destino? El suspenso “incresendo” de la creación deJ.J. Abrams y Lindelof con su loca filosofía aplicada al sci-fi , tomo consistencia al sumar cuanto elemento Bizarro y sobrenatural se encontrara a su paso, todo, Absolutamente todo encontraba su lógica resolución en la continuidad de la serie. Por lo que a lo largo de seis temporadas brindo pruebas mas que suficientes para que saber que no estábamos tratando con “La Isla de Gilligan”. La serie ha logrado alcanzar inmediatamente la categoría de “objeto de culto” mas allá de lo que hoy pueda resultar como un polémico y discutible final para el misterio que ha mantenido en vilo a los televidentes. Ahora se suscitan desvaríos sobre los secretos de la isla, el significado del final, los foros de Internet son campo de batalla de opiniones encontradas de encarnizadas luchas entre creyentes, despechados, fanáticos y detractores… cada uno con su verdad a cuestas, pero todos y cada uno de ellos intentan mantenerse en pie luego de un vendaval de sensaciones encontradas. Cada uno con su dios personal moldeado a lo largo de seis temporadas. Sin embargo para muchos de los espectadores de Lost, la serie ha resultado salto de Fe, donde los cada entusiasta decidia o no aceptar los pragmáticos condicionamientos del juego de Abrams y Lindelof hasta el capitulo final, mientras que los espectadores ocasionales -o familiares que en mas de una ocasión miraron al pasar- y se preguntaban ¿como salieron de la isla? ¿Como hace ese tipo para convertirse en el humo? ¿Ese no se había muerto ya? Poco importa a donde nos ha llevado el capitulo final de Lost, sino lo que ha producido en nosotros, por lo que uno debe considerar que el cierre de la serie significa una conclusión pautada al punto donde todo comenzó…en ese caso implica NO implica la resolución del misterio que encierra la isla, los viajes en el tiempo, el universo alternado. Aunque muchos espectadores esperaban conocer las respuestas de todas aquellas incógnitas que sientan las bases de la mitología de la serie. Pero el contrato estipulado de antemano con el espectador era resolver el “sino trágico” que ligaba a todos los sobrevivientes que habían atravesado la singular mitología de la serie. Desde varios capítulos antes de concluir, Lost se había transformado en un epilogo, eso si, saldando todas las cuentas posibles con los sobrevivientes del Oceanic 815 y todo aquel que merodeara por la isla, al igual que todo lo concerniente a esas dos realidades alternas que destellan entre si durante la sexta temporada. Lost ha finalizado, el avión parte de la isla y debemos despedirnos de una historia inquietante y de personajes que se arraigaron a nosotros a lo largo de esta travesía.