Por Javier Califano.
Blackest Night, tuvo el comienzo mas excitante de las historias ofrecidas en años por DC comics, donde Geoff Johns e Ivan Reis reaniman a todos los personajes muertos y desaparecidos en trágicas circunstancias en el Universo DC (y en algunos de los eventos conocidos como Crisis) para formar parte del ejercito de “Black Lanterns/ Linternas negras” de Nekron y extinguir toda forma de vida en el universo. Considerable plaga proverbial se manifiesta por todos los rincones del cosmos, siendo el planeta tierra el epicentro de una importante catástrofe. La raíz de estos acontecimientos están muy ligados al origen de Hal Jordan/ Green Lantern y la confrontación entre Abin-Sur y los guardianes de la Universo.
Mientras los muertos se alzan y se manifiestan arrasadores, varios iconos de la Liga de la Justicia, encontraran un destino más trágico que la muerte. En tanto los sobrevivientes, Héroes y villanos conocidos, tendrán que forjar una insólita alianza para estar preparados y dar batalla en una confrontación sin precedentes, donde intervendrán todos los espectros de la Luz (A su vez manifestaciones de las distintas “Linternas de poder” y sus correspondientes emociones), encabezados por los Green Lantern Corps, para librar la épica mas grande que el universo haya conocido.
Emocionalmente intensa para todo tipo de lectores, pero con un sabor especial para aquellos lectores arraigados a toda la mitología del universo DC, “Blackest Night”, posee una escritura fuerte y de marcada calidad que puede apreciarse desde el primer numero, el cual mantiene su “in crecendo” dramatismo hasta los asombrosas paginas finales del octavo numero de la colección.
Johns elabora una gran aventura en que no habrá de centrarse en un protagonista absoluto -que llegado el caso y dadas las circunstancias, podrían ser Flash y Green Lantern- sino que amplía la problemática del relato en un elenco coral, donde varios personajes que enfrentaran revelaciones pertinentes a su status-quo en la continuidad de argumental de DC Comics.
Si bien muchos de los personajes que fueron utilizados (la Linterna Blanca en Siniestro, la revelación del estado de Dead-Alive-man) sufrieron cambios sustanciales respecto al lugar que ocupaban dentro de la continuidad de la editorial, es necesario enfatizar que los acontecimientos que se extienden a lo largo de ocho capítulos, no se vale de retóricos “comodines” arguméntales, que remonten a “Fhashbacks” reiterativos en el relato para traer a colación viejos y remánidos sucesos que ya han sido narrados hasta el hastío.
Otro de los aspectos a destacar es que Johns elabora su épica aventura, valiéndose de las figuras de Green Lantern (Hal Jordan) y Flash (Barry Allen) a modo de pivotes referenciales, participativos, pero no desencadenantes -que establecen la subjetividad necesaria para que el lector asimile los acontecimientos presentes- en una mega-narración coral, ordenada y agraciada en su devenir.
“Blackest Night” es un relato que refuerza sus virtudes y sabe esconder muy bien sus debilidades, pero sin recurrir al “lugar común” de dar un uso indiscriminado a la figura de la sagrada trilogía de DC comics (Superman, Batman, Wonder Woman), que en esta ocasión mantienen una participación pasiva y en segundo plano, casi peregrinando por algunas pocas paginas a las que concurren en estos ocho números de la Saga.
Los lápices de Ivan Reis son consistentes, dinámicos y por demás detallados, puro talento a cada página, donde la narración visual es siempre clara y precisa. Sin dudas la serie representa la consagración del Dibujante Brasilero, como un artista capaz de ocuparse de la acción épica de cualquier tipo de relato. Reis es un nombre al que vale estar muy atento, ya que es un dibujante que ha demostrado estar a la altura de los legendarios artistas de mundo del comic.
“Blackest Night” manifiesta un tratamiento apasionante a la mentada problemática de la “muerte y resurrección en el DCU”…dicho esto hacemos referencia a los populares acontecimientos que desde mediados de los ochenta -publicados a modo de maxiseries-, que afectan la continuidad argumental del UDC y que juzgan el destino de algunos personajes. Estas historias fueron denominadas “Crisis” léase “Crisis en Tierras Infinitas”, Millenium, Zero Hour, Infinity Crisis y la reciente Final Crisis (ver nota en esta misma sección).
A lo largo de los años, mundos y personajes vivieron y perecieron…
Analicemos esto como una manera un tanto intransigente, pero útil de refrescar -tan solo un poco- a un universo editorial que alcanza temperaturas “Candentes” en lo referente a la “continuidad argumental” de los varios títulos y personajes (Superman, Batman y demás), para con el desarrollo y devenir de un contexto común en su interacción con el resto de los comics de la misma editorial. Así, cada evento publicado, con su concerniente “Crisis”, establecía un nuevo inventario – que resurgía personajes y desechaba otros tantos- con el objetivo de mantener la casa en orden y permitir un poco mas de libertad argumental a los autores y artistas, que encontraban condicionadas varias de sus ideas, ante el inmenso peso histórico de personajes con varias décadas de publicación a cuesta.
“Blackest Night” ha sido una vuelta de tuerca a los mega-eventos del Universo de DC, que no relativiza el impacto las “tantas muertes y resurrecciones” en sus personajes, sino que lo sigue como un evento que demuestra ser “trascendental” y tener la palabra definitiva acerca de la “muerte y resurrección en el DCU”… consecuencias que comienzan a manifestarse como el fundamento principal de la inminente serie "Brightest Day"
Debemos reconocer en Johns, la destreza y el oficio pertinente a un buen narrador, al plantear un relato que en primer termino se presentaba agobiante y desolador, donde la muerte se manifestaba en una desproporción abrumadora por sobre las homéricas (aunque obsoletas) proezas que realizaban nuestros Héroes. Pero que haciendo uso de los correctos dispositivos escritura, no sin sus trampas arguméntales y emotivos golpes de efecto, a lo largo de ocho números permiten ejecutar el revés de la trama de tanta sustancia negativa correspondiente a “Blackest Night” para acabar siendo en una celebración de vida y una declaración acerca del significado de vivir.